LA SOCIALDEMOCRACIA VISTA POR JOSÉ MUÑOZ

Dar las gracias a la Agrupación Socialista de Llíria, en estos momentos es necesario abrir “escuelas de reflexión” sobre las socialdemocracia y los retos de futuro del Partido: el proyecto del PSOE es socialdemócrata.

Se habla de traición a las ideas del PSOE y la Socialdemocracia. En la socialdemocracia hay una lucha entre “modernizadores” y “esencialistas” y desde hace unos años también se habla de “crisis” como recoge Tony Judt en su ensayo “Algo va mal” (2009), pero se puede remontar a los mismos orígenes del socialismo, ya en 1916 Rosa Luxemburgo hablaba de la crisis de la socialdemocracia y solo le daba un año de vida, en el contexto del apoyo del SPD a los créditos para la guerra, rompiendo la esencia del internacionalismo. Posteriormente Helmut Schmidt, la Tercera Vía, Felipe González y hasta José Luis Rodríguez Zapatero han sido tachados de “traidores a la Socialdemocracia”. Siempre va a haber una lucha entre los que propugnan adaptarse a las realidades contra los que piden volver a las esencias: surge pues el debate ¿crisis o adaptación? ¿traición o modernización?.

Hay tres etapas de la Socialdemocracia:

1-La Integración Social: era la política del PSOE en tiempos de Pablo Iglesias, el debate entre los que pensaban que la democracia era burguesa y que había que luchar fuera de las instituciones. Fue rechazada la esencia de la democracia, el objeto era la liberación del proletariado, esto lo decía el PSOE en el siglo XIX ( y ahora Podemos en el siglo XXI). El debate era estar dentro o fuera de las instituciones, sobre todo a medida que la Socialdemocracia se presentaba a elecciones y conseguía parlamentarios: a partir de 1916 hubieron gobiernos socialdemócratas en Suecia, Dinamarca y después en Alemania. A partir de la II Guerra Mundial surgieron nuevas necesidades como la lucha contra la inflación, el déficit o el equilibrio presupuestario. La socialdemocracia se integró en la democracia representativa y lo importante era la transformación de la sociedad.

2-La Edad de Oro de la Socialdemocracia: después de la II Guerra Mundial en la Europa del Norte se plantearon nuevas prioridades como la redistribución de la riqueza, para lo que se plantea que el Estado debe intervenir en la economía. La socialdemocracia defiende el equilibrio presupuestario desde Gustav Myrdal, y luego con Keynes: padre del pensamiento socialdemócrata moderno. En los años 50 el crecimiento europeo era del 2’1% y el los 80 ya era del 4’8%, con crecimiento y redistribución.

El debate de los años 50 nos muestra una evolución en tres direcciones:

a)la igualdad de oportunidades: el ascensor social.

b)reducir la diferencia entre rentas: la progresividad fiscal.

c)aumentar el nivel de vida de las clases bajas: los subsidios y el salario mínimo.

Son ideas de los años 50 que tuvieron su esplendor hasta los años 80. Fue una revolución: Europa fue el paradigma del bienestar e igualdad, a pesar de los críticos que denunciaban que no se respetaban las esencias de liberación del proletariado.

3- Época de la resignación: a partir de los 80 la crisis del petróleo y de las materias primas provocan la aparición de economistas con Milton Friedman y la Escuela de Chicago y políticos como Tatcher o Reagan, así como un nuevo fenómeno económico: la estanflación, con un aumento a la vez de la inflación y del desempleo, situación aprovechada por los neoliberales para pedir impuestos más bajos y una retirada del Estado en los asuntos económicos.

La Socialdemocracia si que tiene un discurso: un sistema fiscal progresivo y justo para que el Estado pueda invertir en capital físico (como las infraestructuras) y en capital humano (como la educación). No es la socialdemocracia la que está en crisis sino la sociedad por la existencia de un desequilibrio del mercado y un predominio de la economía sobre la política.

A partir de la crisis económica de 2007 se impusieron las tesis neoliberales y la Socialdemocracia se planeta tres retos:

1-el reto político: en las sociedades actuales prima el autogobierno, los ciudadanos votan a sus representantes, pero las políticas económicas las dictan instituciones no elegidas, como la “troika” (Consejo Europeo, FMI y Banco Mundial) que es la que decide el equilibrio presupuestario o decide reducir gastos: los recortes. Hay que recuperar espacios de decisión para la ciudadanía (más democracia).

2-el reto económico: estamos en un mundo globalizado donde prima la productividad y competitividad:

-ha de haber un pacto de rentas entre trabajadores y empresarios (el PSOE ha conseguido una subida del 8% del SMI en 2016)

-no podemos competir contra mano de obra barata y sin derechos laborales

3-el modelo de bienestar:

-hemos de garantizar la viabilidad futura, el sistema de pensiones está en riesgo, hay un desequilibrio anual de 17.000 millones de euros, por lo que hay que incrementar los ingresos: quitando topes a las cotizaciones máximas o realizando un pacto intergeneracional con los jóvenes.

-hemos de revisar la capacidad redistributiva del Estado, mediante la política fiscal, las becas o las pensiones, para conseguir los mismos retos que en los años 50: la igualdad de oportunidades y la cohesión social.

-hay 4 colectivos a tener en cuenta: las mujeres (cobran menos o tienen problemas de concertación laboral), los niños (muchos en riesgo de exclusión social), los ancianos (las pensiones) y los inmigrantes (la crisis de los refugiados es una vergüenza para Europa, para que las pensiones sean viables con la actual tasa de natalidad es necesario abrir fronteras a trabajadores inmigrantes.

La Socialdemocracia ha de adaptarse a las realidades sociales, las clases medias y bajas han tenido mejores salarios y han cambiado sus necesidades, por lo que o nos quedamos en el pasado o nos adaptamos a la modernidad. El proyecto socialdemócrata trata de conformar mayorías electorales, mucha gente piensa que el PSOE es patrimonio de la militancia, pero lo es de la ciudadanía, si nos quedamos en un 15% de los votantes si que estamos traicionando a nuestros orígenes, porque somos una opción de gobierno. Por tanto no hay crisis sino adaptación, tenemos los ejemplos de Llíria o la Generalitat, cuando hay alcaldes o presidentes socialistas es cuando defendemos nuestros orígenes.